22 mayo 2011

Defiendo Khanimambo


Defender Khanimambo es ya una obligación dentro de mí. Porque cuando lo hago, defiendo los sueños de cada uno de estos niños que me llaman Tía Alexia.

Leer este blog es siempre un consuelo para recorrer el camino tan intenso que me trae de vez en cuando  a este ordenador llenísima de ideas que escribir. Tengo que parar, y respirar. Y no olvidar nunca que lo que de verdad significa Khanimambo.
Porque esta palabra rara, estas 10 letras juntas significan tantas cosas lejos de la hipocresía que a veces tiene la solidaridad: familia, igualdad, justicia, verdad, generosidad, lucha, sonrisa. Significa oportunidad de que las cosas  a veces sí se pueden arreglar / cambiar.

Me sincero con el teclado… sé que no soy la misma que antes. ¿Cómo podría serlo? He ido dejando por el camino muchas cosas y muchas personas que de alguna manera me impedían estar donde debo estar: aquí. Y a veces es triste y duro mirar para atrás y saber que en todas las decisiones se pierde algo, pero sé que también se gana. Y en mi caso, eligiendo siempre por el bien de Khanimambo, ganan muchos niños.

Defiendo Khanimambo porque creo con toda mi energía y certeza que el proyecto vale muchísimo, muchísimo más que cualquier otra cosa que pueda perder. Yo no soy ni de lejos tan importante como todo lo que estos niños se merecen. O todo lo que ellos llegarán a ser.

El camino es largo, y no tengo miedo de seguir.

Siempre he dicho saber a dónde llegará Khanimambo, y lo sé. Pero es impredecible todo lo que nos ocurrirá por el camino, aunque ando tranquila, y con paso firme, sabiendo que me agarran de la mano tantísimas personas buenas.



03 noviembre 2010

la primera madre

Es pedir demasiado a la vida, sujeta de un hilo para mujeres como Belinha. ¿Cuándo dejó de luchar? ¿Cuándo dejó de ver a sus hijos para hacer frente al SIDA?
Aquí la muerte tiene una dimensión diferente, ¿Cuál es la diferencia entre estar vivo y muerto? ¿Por qué sigo creyendo que es una pena que no se tengan tanto apego entre sí, si lo único que hacen es evitar sentir las ausencias que enfermedades como el SIDA dan? ¿Por qué la muerte es siempre vivida como un drama, si estar vivo en las condiciones de Belinha es mucho peor que cualquier infierno? ¿Egoísmo de los que nos quedamos? ¿Desesperación por que ella también viva feliz? ¿Responsabilidad sobre unos niños, hoy ya huérfanos?
Ayer se murió la primera madre que entró en mi vida mozambiqueña, dejándome con aquella primera imagen más latente que nunca cuando una pequeñaja de 5 años llamada Ericilete me llevó hacia su casa para así empezar a conocer a la primera de tantas familias que formarían parte de Khanimambo.
Hoy la realidad es que los dos adultos que en aquel momento cuidaban de tres niños están muertos, y Ericilete, Helton y Rodrigues huérfanos tanto de padre como de madre. ¿Qué sería de ellos sin Khanimambo?
Una madre debería ser alguien indestructible al menos durante unos determinados años de vida de los hijos. Debería ganar un “bonus” de vida al dar vida… porque no hay nadie más necesario que ella para que sus hijos crezcan felices, seguros, fuertes.
Helton y Ericilete querían mucho a su madre, a pesar de que ella hizo lo posible para no apegarse a ellos, no los cuidó bien y sufrieron de pobreza de mimos. Pero era su madre, y una madre es una madre, y se la quiere por encima de todo.



Guardaré todas las imágenes de Belinha con vida, para algún día hablarles a sus hijos de los guapa que estaba el día que recibió una falda corta en Khanimambo y por fin todos pudimos comprobar lo bonitas que tenía las piernas, o el día que Ericilete cumplió 6 años y lo contenta que estaba con la fiesta improvisada que hicimos en el porche. Les hablaré de cómo su madre tenía una complicidad especial con Kena, y cómo era de graciosa cuando defendía sus posturas indefendibles. Fue una madre para su hermana pequeña, que hoy le llora a “su mamani” cuando su marido la maltrató y la acogió en su casa. Dejaré a un lado el abandono en la lucha contra el SIDA, y todo el sufrimiento que se ha quedado en el camino, dejando unas huellas en la arena de una persona que no quiso vivir. Eso, no tiene sentido que lo sepan.
La vida me ha dado dos niños más a los que cuidar con todo mi corazón, los tengo dormiditos en mi regazo en pleno velatorio de su madre, y sé que están tranquilos porque saben lo que aquí en Xai-Xai significa Khanimambo. Toda la seguridad que yo he sentido en la mano de mi madre cuando la he necesitado, es igual que confianza que sienten estos niños en la palabra Khanimambo.

17 octubre 2010

manifestándonos contra la HIPOCRESÍA

Hace un rato he hablado con mi madre, y me ha confirmado que como cada año, asistirá a la Manifestación contra la Pobreza, del 17 de octubre. Se que no puede fallar, porque es su manera de recalcar lo mucho que desea que las cosas cambien para los más débiles.

Aquí en Xai-Xai no habrá ninguna manifestación, la suya es diaria, y en forma de sacrificio en una dura supervivencia que muchos no conseguirían aguantar.



Pero hay que manifestarse, hay que gritar en nombre de todas estas personas que sólo pueden mirar al frente día a día para alimentar a sus hijos, para soportar el dolor de las muertes cercanas y continuas, para tratarse de enfermedades sin cura.
Mamá, ahí estaré contigo, mañana gritando bien alto que esto es injusto, que es inadmisible que tantas tantas tantas personas vivan con demasiado y sin ayudar a los demás y que muchas más vivan sin nada. Que lo que sigue a la palabra pobreza es HIPOCRESÍA y que aún estamos muy lejos de conseguir que niños como Rael tengan lo que se merecen en la vida.
Estamos juntas.

04 septiembre 2010

sólo TRES años

Tres años que han pasado volando.

Tres años viviendo en África, luchando porque haya más justicia en los despertares de los niños que forman la familia e Khanimambo. Tres años defendiendo que sí es posible hacer algo y no sólo eso, sino que hay que hacerlo, todos debemos contribuir en esta lucha.
Tres años respirando el amanecer mágico que ilumina todos los retos por vencer, tres años acostándome con las estrellas africanas animando todas las decepciones que las dificultades africanas o el egoísmo capitalista traen.

Tres años viendo crecer a los niños, formando parte de sus vidas, conociendo sus manías, sus habilidades, sus secretos. Tres años compartiendo sus deseaos e intentando hacerlos realidad. Tantos niños que han pasado por mis brazos y que siguen estando dentro de ellos.

Tres años entendiendo África, aprendiendo de su respeto, de su ritmo.

Tres años peleando contra la corrupción, contra los abandonos, contra las malas cosechas o las intensas lluvias.

Tres años siendo parte del día a día de este mundo, que cada vez me parece más lejano y más interesante.
Y tres años sintiendo que esto no ha hecho más que empezar, que cuántos más años pasen, más tiempo tengo que seguir viviendo en mi querida África.

20 agosto 2010

MI TESORO!

Se han quedado atrás muchas cosas, como vagos recuerdos de un tiempo lejano que en verdad dejó de existir hace pocos días.
Ahora Khanimambo es otra cosa, ya no es un tesoro que sólo me pertenecía a mí y a quienes más cerca estaban de los pequeños y primeros maravillosos descubrimientos. Khanimambo ya no es un despertar tras otro como algo milagroso. Ya no es un solo niño ni una sola etapa.
Vamos acumulando etapas, niños, descubrimientos, avances… toca seguir. Es imparable. Y Así, se van quedando atrás esos días en los que me tuve que despertar a fuerza de ilusión por crear algo que algún día viviría sólo.
Eso ya existe. Lo sé reconocer… miro de lejos, sin que me vean los demás. Y veo un ritmo, un horario, unos juegos, unas pandillas, unos papeles encima de una mesa que no es la mía, historias en las que sólo me toca escuchar… eso que veo de lejos es Khanimambo. Lo creé yo… pero ahora toca dejarlo crecer a su ritmo y yo ya no lo marco.



Khanimambo tiene vida propia, y esto es, me imagino… comparable a ese momento en que una madre debe dejar que su hijo haga su camino.
Seguiré aquí, a su lado. En todo lo que me necesite, Khanimambo siempre me tendrá.