25 septiembre 2009
NO ESTÁS EN ÁFRICA
No está en África aquel que no vive junto a los africanos, que no sabe las dificultades que la falta de agua provoca,. No está en África aquel que no ha sentido el sufrimiento de un funeral, el de una machamba arrasada por unas lluvias fuertes, el sufrimiento del que se queda huérfano, del que no tiene qué comer. No está en África quien no ha bailado con ellos en los momentos en los que su ritmo, su melodía aceptan todas las dificultades, las dejan a un lado y sonríen. No está en África quien no se ha sentado a la sombra de un árbol a escucharles, a mirarles a los ojos y sujetarles la mano mientras las injusticias de sus vidas salen a la luz.
África no es sólo sufrimiento, pero hay que conocerlo para estar en ella. Todo lo demás viene solo, pero quien no lo ha compartido con ellos, no ha estado nunca en África.
Habrá muchos hippies que viven sin luz, en una playa desierta, podrán ir en una chapa porque no tienen otro medio de transporte, viajarán y seguramente lo conocen todo… pero quien no está junto a los hermanos africanos, no está en África.
23 abril 2009
Un Jaime también en Mozambique
El día de mi cumpleaños… recibí una llamada a las 4 de la mañana de que Ana (una madre de Khanimambo) estaba de parto! Llevábamos esperando este momento semanas… y ocurrió el día 8 de abril.
Tardé 5 minutos en estar en su casa, de noche, y esperarla para llevarla al hospital. Se asomaron en el Mato dos sonrisas blancas que adiviné enseguida, a pesar de la oscuridad, a quien pertenecían. Ivanora y Antonio, los dos hijos más pequeños de Ana estaban nerviosos esperando al nuevo bebé. No sabíamos si sería niño o niña… pero por fin llegaba!
Las contracciones según llegábamos al hospital, el acompañamiento en los momentos previos, que sin epidural le hacían arrastrarse de dolor por los pasillos del hospital en cuclillas… fueron inolvidables. Ana es una madre que lleva casi 2 años en Khanimambo, es la más graciosa del grupo de madres y nos tenemos mucho cariño.
Gritó lo que nunca hubiese imaginado, pero consiguió dar a luz sola, en la sala de dilatación! Jeejje ningún médico asistió al parto, sólo una enfermera que llegó casi en último momento.
Ana me pidió que eligiera el nombre, y no pudo ser otro que Jaime. Ahora tengo un sobrino Jaime en España y otro en Mozambique. Pedazo de cumpleaños…

(FOTO DE ERIC FERRER: http://www.ericferrerphoto.net/)
Tardé 5 minutos en estar en su casa, de noche, y esperarla para llevarla al hospital. Se asomaron en el Mato dos sonrisas blancas que adiviné enseguida, a pesar de la oscuridad, a quien pertenecían. Ivanora y Antonio, los dos hijos más pequeños de Ana estaban nerviosos esperando al nuevo bebé. No sabíamos si sería niño o niña… pero por fin llegaba!
Las contracciones según llegábamos al hospital, el acompañamiento en los momentos previos, que sin epidural le hacían arrastrarse de dolor por los pasillos del hospital en cuclillas… fueron inolvidables. Ana es una madre que lleva casi 2 años en Khanimambo, es la más graciosa del grupo de madres y nos tenemos mucho cariño.
Gritó lo que nunca hubiese imaginado, pero consiguió dar a luz sola, en la sala de dilatación! Jeejje ningún médico asistió al parto, sólo una enfermera que llegó casi en último momento.
Ana me pidió que eligiera el nombre, y no pudo ser otro que Jaime. Ahora tengo un sobrino Jaime en España y otro en Mozambique. Pedazo de cumpleaños…

(FOTO DE ERIC FERRER: http://www.ericferrerphoto.net/)
20 marzo 2009
una película africana
Hace un rato, he confesado a Eric algo que he decidido compartir con vosotros también. Desde que estoy aquí siento que vivo dentro de una película.
Mi película africana.
El escenario es inigualable. Ni siquiera con mis películas favoritas ambientadas en este continente: El Jardinero Fiel, En un lugar de África, Diamantes de Sangre, o la insuperable Memorias de África… En este año y medio largo he superado muchos de mis escenas preferidas de estas películas.
El guión está siendo divertidísimo, tierno, a veces tan duro que es imposible que sea realidad. Momentos de una emoción incontenible, otros lentos, descubrimientos desde cero y mucha, mucha aventura. Sólo en África.
Los personajes son todas las personas que forman parte de mi vida aquí. La cagada con la Hermana Isabel y como de ahí surgió todo lo demás. Hortensia y nuestra adaptación juntas hasta acoger en su casa a otros dos niños para acabar siendo madre de 7 niños (qué grande), mi querido guarda y cómplice Pascual, Chico que no sólo es un enorme amigo sino mi mano derecha aquí, Amelia, Gil y su guitarra. Los médicos cubanos y la policía que me reconoce por la frontera con Sudáfrica y en el aeropuerto. Los trabajadores que me rodean y saludo siempre intercambiando palabras amables, los vecinos de la playa que hace ya algún tiempo me han reconocido como una más, quizás desde aquella maravillosa fiesta… las madres y su honesto agradecimiento, los voluntarios y la amistad que nos ha unido para siempre, las enfermeras del hospital que siguen asombradas por la cantidad de niños que tratamos en Khanimambo, Antonio nuestro chapuzas, los pescadores que con tanto mimo me tratan, los conductores de Chapa que me reconocen por la calle, los profesores de los colegios y sus directores embobados con mi implicación o los trabajadores de la empresa de Telecomunicaciones (internet) que han soportado no sólo mi rabia de estar semanas con la línea telefónica averiada sino lloros que no he conseguido contener de desesperación, y ahora está Eric que con su amor, amistad, complicidad ha hecho que disfrute el doble de todo esto… Pero los protagonistas de esta película son los niños. Como los he ido conociendo, cómo nos hemos ido queriendo cada vez más y ver su crecimiento en este año y medio. Cómo se les ilumina la cara cuando ven llegar el coche de Khanimambo, cómo gritan todos juntos “tía Alexia, tía Alexia” y sobretodo… cómo buscan mi mano en cada segundo que estoy cerca de ellos.
Las escenas se están rodando en carreteras con baches y agujeros, en un colegio en ruinas que intentamos levantar, en un mercado que es un desastre, en el camino de la ciudad a la playa donde se va oyendo desde lejos “tía Alexia”, en los pozos de agua, en la casa de unas niñas huérfanas en Chonguene o en todas las de los demás ahijados. Las escenas son rápidas, pasan rapidísimo (fuego, playa, tormentas, agresión, aviones, fiestas, funerales, discusiones), se juntan todas unas tras otras para terminar un domingo, repartiendo la merienda a los niños en 5 o 6 filas enfrente de una casita blanca y azul… con muchas, muchas manos pintadas en la Pared. La casa de Khanimambo.
Y al final… de fondo se oye la canción de Lenny Kravitz: Belive in Me. Una de las canciones de la banda sonora de esta película.

A veces pienso que esto se trata de una trilogía o algo parecido por su intensidad. La primera etapa mozambiqueña se cerró con la llegada de Eric. Ahora voy por la segunda parte, y aún queda mucho que descubrir!
Está siendo una película emocionante, en que disfrutamos todos los que la rodamos a pesar de los malos momentos creo que pesan más las imágenes positivas.
Aún no me he enterado quien es el director de este largometraje, supongo que el destino…
Mi película africana.
El escenario es inigualable. Ni siquiera con mis películas favoritas ambientadas en este continente: El Jardinero Fiel, En un lugar de África, Diamantes de Sangre, o la insuperable Memorias de África… En este año y medio largo he superado muchos de mis escenas preferidas de estas películas.
El guión está siendo divertidísimo, tierno, a veces tan duro que es imposible que sea realidad. Momentos de una emoción incontenible, otros lentos, descubrimientos desde cero y mucha, mucha aventura. Sólo en África.
Los personajes son todas las personas que forman parte de mi vida aquí. La cagada con la Hermana Isabel y como de ahí surgió todo lo demás. Hortensia y nuestra adaptación juntas hasta acoger en su casa a otros dos niños para acabar siendo madre de 7 niños (qué grande), mi querido guarda y cómplice Pascual, Chico que no sólo es un enorme amigo sino mi mano derecha aquí, Amelia, Gil y su guitarra. Los médicos cubanos y la policía que me reconoce por la frontera con Sudáfrica y en el aeropuerto. Los trabajadores que me rodean y saludo siempre intercambiando palabras amables, los vecinos de la playa que hace ya algún tiempo me han reconocido como una más, quizás desde aquella maravillosa fiesta… las madres y su honesto agradecimiento, los voluntarios y la amistad que nos ha unido para siempre, las enfermeras del hospital que siguen asombradas por la cantidad de niños que tratamos en Khanimambo, Antonio nuestro chapuzas, los pescadores que con tanto mimo me tratan, los conductores de Chapa que me reconocen por la calle, los profesores de los colegios y sus directores embobados con mi implicación o los trabajadores de la empresa de Telecomunicaciones (internet) que han soportado no sólo mi rabia de estar semanas con la línea telefónica averiada sino lloros que no he conseguido contener de desesperación, y ahora está Eric que con su amor, amistad, complicidad ha hecho que disfrute el doble de todo esto… Pero los protagonistas de esta película son los niños. Como los he ido conociendo, cómo nos hemos ido queriendo cada vez más y ver su crecimiento en este año y medio. Cómo se les ilumina la cara cuando ven llegar el coche de Khanimambo, cómo gritan todos juntos “tía Alexia, tía Alexia” y sobretodo… cómo buscan mi mano en cada segundo que estoy cerca de ellos.
Las escenas se están rodando en carreteras con baches y agujeros, en un colegio en ruinas que intentamos levantar, en un mercado que es un desastre, en el camino de la ciudad a la playa donde se va oyendo desde lejos “tía Alexia”, en los pozos de agua, en la casa de unas niñas huérfanas en Chonguene o en todas las de los demás ahijados. Las escenas son rápidas, pasan rapidísimo (fuego, playa, tormentas, agresión, aviones, fiestas, funerales, discusiones), se juntan todas unas tras otras para terminar un domingo, repartiendo la merienda a los niños en 5 o 6 filas enfrente de una casita blanca y azul… con muchas, muchas manos pintadas en la Pared. La casa de Khanimambo.
Y al final… de fondo se oye la canción de Lenny Kravitz: Belive in Me. Una de las canciones de la banda sonora de esta película.

A veces pienso que esto se trata de una trilogía o algo parecido por su intensidad. La primera etapa mozambiqueña se cerró con la llegada de Eric. Ahora voy por la segunda parte, y aún queda mucho que descubrir!
Está siendo una película emocionante, en que disfrutamos todos los que la rodamos a pesar de los malos momentos creo que pesan más las imágenes positivas.
Aún no me he enterado quien es el director de este largometraje, supongo que el destino…
17 febrero 2009
Nuestro dulce sueño africano
Querida Rael, te acabas de quedar dormida en mis brazos. Te escribo esta carta contigo tumbada en mi regazo, y creo que no hay mejor forma de celebrar tu primer cumpleaños.
Hace un año llegaste a nuestras vidas, con un parto milagroso, de ahí tu nombre (Rael = REAL al revés). Creces despacio, demasiado según la pediatra, a tu ritmo según mi opinión. Abres los ojos cuando algo te llama la atención, que suele ser todo… porque observar es tu pasatiempo favorito por ahora. Tus dientes empiezan a asomarse para saborearlo todo.
Te he llevado tantas, tantas mañanas y tardes a mi espalda, con una capulana encajas tan bien que no se te siente. Una pluma… eres una pluma que respira fuerte. Y tus hermanos de Khanimambo te adoran, se pelean por tenerte en brazos, saltas de unos para otros con una rapidez que puede llegar a asustar a los desconocidos, a los que no saben que todos nosotros te hemos visto abrir los ojos por primera vez y sonreírnos. Otra cosa es tu hermano Chico, que se te ilumina la cara más que con nadie cuando se acerca a ti y te hace alguna carantoña…
Rael, tan pequeñita… has sido durante este primer año y lo seguirás siendo mi motivación, mi dulce sueño africano. Verte nacer, verte crecer, cómo dices tus primeras palabras, ver cómo te sientas recta con kena a tu lado... verte aquí dormida forman parte de los mejores momentos vividos en Mozambique y que me atan a seguir. Algún día podremos sentarnos a charlar sobre todas estas cosas, seguro que sí.
Muchas veces, como ahora… me quedo mirándote y me emociono pensando en toda la vida que te queda por delante. Sé que no hay nada que vaya a poder contigo. Ni cuando creíamos que tendrías VIH, ni la desnutrición que es tu propia batalla, ni los mosquitos, ni nada. Llevas en la sangre África, que se traduce en lucha, en grandeza, en autenticidad. Ahora que has soplado tu primera vela, deseo y adivino que llegarás a ser una gran mujer africana.
Rael, el día que cumplió un año.
Rael, el día que cumplió un año.
18 enero 2009
Algo se muere en el alma... cuando un amigo se va

Mañana se me va un amigo.
A Chico no le busqué, apareció… que es muy diferente. Desde el primer día, me sorprendió con una complicidad/amistad que me ha arropado en Xai-Xai cada momento. Pero ahora le tengo que dejar marchar, como todos habéis hecho conmigo ahí… porque ha encontrado otra cosa que quiere más que esto… lejos… demasiado lejos, en Johannesburgo. Su tío tiene una carnicería y le ha pedido que vaya a trabajar con él, a cambio de un montón de dinero y un montón de nuevas vivencias… sigo deseando que vuelva y me diga que me escoge a mi, a los niños, a Khanimambo.
“Hola, soy Chico… tu guarda… si necesitas que haga cualquier cosa en la casa es solo pedírmelo porque estoy aquí para eso!”
“¿Puedes ayudarme a buscar otra casa?”
Desde esa primera mañana me ayudó. Me ha ayudado a instalarme en Xai-Xai, hasta el punto en el que estoy hoy. Son tantas escenas vividas, tantas canciones de Bryan Adams y de Siempre Así cantadas juntas.
Viajes por el Mato, funerales de ahijados, nacimiento de ahijados, llegada y despedidas de voluntarios y amigos… Miradas cruzadas en momentos muy tensos en los que nos hemos dicho muchas cosas, broncas, charlas, risas, abrazos, confesiones y muchísimos momentos únicos en los que he aprendido de áfrica con un africano de verdad.
“Ni se como empezar”
“Por el principio y con el corazón”
“Siempre con el corazón… me tengo que ir…”
Chico ha vivido Khanimambo con el corazón y por eso ha sido mi mano derecha aquí. Ha aprendido a querer a estos niños como yo, y hemos crecido desde el ahijado 1 hasta el 180 juntos. Ahora toca seguir sin él.
Jamás conseguiré olvidarle. Muchas vamos y venimos y debo estar preparada para eso, no bajar la guardia y ser fuerte cada día pero ahora se me va un pilar africano y se que voy a flojear. Carla está convencidísima que nuestro destino está escrito, lo defiende con fuerza… a mi todavía me cuesta creerlo pero agradezco a la vida, que esto ocurra cuando tengo a una persona a mi lado secándome las lágrimas que he derramado al asimilar que mañana se va Chico y no vamos a ir esta semana al Mato cantando “I was only dreaming” de Bryan Adams a todo volumen. Qué cosas tiene la vida…
Mañana le llevaré a la parada de autobús, y despediré al que hasta ahora ha sido mi único amigo y compañero de aventuras africanas. Que duro es dejar ir…
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